La salud de los tejidos periimplantarios; es decir, los tejidos que soportan los implantes dentales, es crucial para el mantenimiento a largo plazo de los tratamientos en implantología.
A pesar de tratarse de aditamentos no biológicos, que no pueden verse directamente afectados por la acción de las bacterias, los tejidos que soportan los implantes son los mismos que sujetan los dientes, y son susceptibles de infectarse y lesionarse, pudiendo comprometer la estabilidad de los resultados obtenidos.
¿Qué podemos hacer para prevenir estas situaciones?
Los pacientes sometidos a un tratamiento implantológico deben recibir de manera individualizada y sistemática una correcta terapia de mantenimiento de la salud de los tejidos periimplantarios. De acuerdo a los consensos internacionales, se recomienda revisar a los pacientes cada 6-12 meses, en función de los factores de riesgo; es decir, principalmente su eficacia en la higiene dental, el tabaco y ciertas enfermedades sistémicas, como la diabetes.
Para un adecuado control y mantenimiento de la salud periimplantaria, es necesario que los pacientes se revisen regularmente, siendo necesario revisar su higiene oral, controlar los niveles de placa y, asimismo, eliminar el biofilm supra y subgingival. También se debe investigar si presentan enfermedades sistémicas que puedan afectar a la evolución de las patologías periimplantarias, estableciéndose medidas preventivas adaptadas a cada individuo, así como identificar y eliminar hábitos dañinos como el tabaquismo.
Igualmente, se aconseja revisar periódicamente el estado de las prótesis que portan los implantes, su ajuste, necesidad de reparación, control de la condición oclusal y la facilidad de higienización.
¿Qué ocurre si no se hace este seguimiento?
El riesgo en este caso, es que se pierda la salud periimplantaria; es decir, que aparezca una mucositis periimplantaria o una periimplantitis.
La mucositis es una inflamación del tejido que rodea el implante, que se caracteriza por ser reversible; cuando se eliminan por completo el sarro y la placa bacteriana, se recupera la salud de los tejidos y no deja secuelas. Por contra, la periimplantitis es una afectación irreversible de los tejidos, en la que se constata pérdida ósea, y que puede tratarse, pero en la que el tejido perdido no se recupera.
Ambos casos suponen la pérdida de la salud periimplantaria y un compromiso para el mantenimiento del resultado del tratamiento, algo nada deseable y para lo que debemos concentrar todos los esfuerzos para intentar evitar.
Si tienes un implante y hace tiempo que no realizas una revisión en Clínica Dental Barrutia podemos ayudaros.
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